¿Seremos irremplazables ante el avance de la inteligencia artificial?

¿Seremos irremplazables ante el avance de la inteligencia artificial?

El auge de la IA reconfigura el valor de las habilidades humanas en la economía del futuro

SAN JUAN, Puerto Rico – La creciente interrogante sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial eventualmente suplante al ser humano en la actividad económica tiene una respuesta, y está en cada uno de aquellos que adoptemos el cambio y el conocimiento como ruta.

“La influencia social, que muchas veces nosotros la pensamos como las destrezas suaves (soft skills) de cómo persuadir a alguien de que compre algo o que tome una decisión, ahora va a ser uno de los elementos, de los atributos, más importantes del ser humano… Esta influencia social no se basa en data, se va a basar en emociones, motivación, en escuchar atentamente”, afirma la empresaria y profesora Rebeca Hwang, en una charla que ofreció durante el Encuentro Echar Pa’lante 2025, de la alianza multisectorial Echar Pa’lante.

Esta conferenciante, nacida en Seúl, criada en Argentina y formada académicamente en MIT y Stanford, ha sido reconocida como Young Global Leader por el Foro Económico Mundial y como una de las Top 35 Innovadoras Menores de 35 Años por MIT Technology Review.

Sus conclusiones se basan en los datos que está produciendo la economía mundial ante la aplicación y rápido desarrollo de la inteligencia artificial.

“Vemos que en el 2022, en medio de la pandemia, teníamos muchos trabajos de programación. Aparece ChatGPT, y desaparecen los trabajos de programación casi instantáneamente. La reacción del mercado para esta nueva tecnología es inmediata, es instantánea”, sostuvo.

“Esta tecnología es un no brainer, hay que adoptarla, porque cuando se adopta, cambia costos. Cuando cambia costos, no queda otra, porque no podemos no adoptarla cuando la competencia la está adoptando”.

“Lo que más pagamos por hora es programación, y en el 2030 —incluso ya este año— eso se invierte. Los programadores están sin trabajo y no van a tener más trabajo. Y el que atiende un cliente de forma espectacular, esta persona va a tener trabajo”, agregó.

Esa crisis de muchos trabajos de programación la atribuyó al hecho de que “ya no necesitamos a los traductores, a los intérpretes. Se ha democratizado el acceso a esta capacidad computacional. Entonces el ser humano puede interactuar y amplificar su poder. Ahora podemos tener en algunos casos mil veces más de productividad para una persona”, abundó.

“Nosotros sabemos que para el 2030, las predicciones dicen que casi mil millones de trabajos van a cambiar el rol de una manera existencial. No significa que todos van a tener desempleo, significa que la descripción de ese rol va a cambiar de manera radical”.

Advirtió entonces que “la definición de la creatividad tradicional que tenemos nosotros en todas las instituciones educativas ya es obsoleta. No nos diferencia de la máquina. La máquina lo hace mejor. No podemos entrenar a nuestros hijos a que sean los mejores creando, por ejemplo, una matemática simple, cuando ya hay calculadoras. Tenemos que entrenarlos con otras destrezas que los diferencien de una tecnología que ya es abundante”.

“Ya nuestros hijos y la nueva generación van a tener que estar en una economía de las emociones, porque podemos accederlas de manera directa, sin tener que estar confiando en las palabras de las personas. Y eso también es un poco aterrorizante”, dijo.

Identificó las destrezas que van a estar obsoletas, “las que ya no van a valer”. Estas “incluyen matemática, programación, todo lo que es ingenierías precisas, enseñar, marketing, technical writing, el escribir. Todas las cosas que enseñamos en STEM, lo que yo aprendí en MIT, ya no sirven”.

Las contrastó con las que calificó como las habilidades del futuro. “Hay cosas obvias como resiliencia, adaptabilidad, flexibilidad; pero también tenemos lifelong learning y curiosidad, porque ya no podemos tener un entrenamiento, una certificación y que nos dure tres años. Todas las semanas tenemos que aprender algo nuevo con IA, porque todas las semanas sale algo nuevo. Entonces tiene que haber una capacidad de curiosidad y de lifelong learning que no teníamos antes”.

Recalcó que “los people skills (destrezas personales) ahora son monetizables y son más importantes que STEM. La matemática y programación no significa que no lo tengamos, porque matemática y programación nos enseñan otras cosas que nos dan plasticidad neuronal y nos permiten crear procesos de pensamiento. O sea, que no es que lo eliminamos de la escuela, pero ya no es suficiente. No es suficiente saber aprender matemática y programación para poder tener trabajo”.

Hwang evidenció sus afirmaciones con vídeos que mostraban experimentos y pruebas de cómo la IA está sustituyendo cada vez más funciones humanas, y cómo a la vez es incapaz de reproducir las emociones y la empatía, que representan un creciente valor.

La tecnología, insistió, “puede hacer muchas cosas que hacemos nosotros y puede imitar mucha información que tenemos nosotros, pero lo que no tiene es la experiencia. No tiene esa vida en este momento, que le permite tener esta conexión con otros seres humanos, en donde interpolamos una experiencia en común”.

Cerró con una cita de Picasso, y otra de Carl Jung: “La creatividad no es el intelecto, es el inconsciente”, dijo el primero. “El enemigo de la creatividad es el buen sentido”, dijo Jung.

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